Para la construcción de estanterías suele emplearse madera maciza por su gran resistencia y durabilidad. Aunque existe una gran variedad de especies, las más adecuadas son el pino, el abeto, el haya y el roble, ya que suelen ser más baratas, más fáciles de trabajar y pueden adquirirse en las medidas que se deseen.

Además de la madera maciza, pueden emplearse otros materiales como, por ejemplo, aglomerados, contrachapados, etc.

Elección de maderas adecuadas

La elección dependerá de la función que se desee dar al mueble así como del acabado (barnizado, chapado, etc.) y de las dimensiones que deberá tener.

a) Abeto

Su apariencia es similar a la del pino, aunque es un poco más clara y blanda. La madera de abeto destaca por su elasticidad y flexibilidad. Además, es resistente, ligera y porosa. Su aspecto es blanquecino con nudos abundantes muy oscuros y redondos. Se ha empleado tradicionalmente en la construcción de muebles rústicos y en carpintería de armar, así como también en la construcción de instrumentos musicales.

Las dos clases más importantes son la roja y la blanca. En su mayor parte procede de Suecia, Finlandia y Canadá. Se ha empleado tradicionalmente para la construcción de muebles e instrumentos musicales.

b) Haya

Puede ser blanca o vaporizada, más oscura y rojiza. Es muy dura y flexible. Se tiñe y barniza bien, aunque es atacada por los insectos.

c) Pino

Su madera es la más empleada en carpintería y ebanistería. De entre todas las variedades se prefiere la del pino silvestre por su resistencia, su comodidad y por las numerosas posibilidades de acabado que brinda, pues se pule y barniza muy bien

d) Roble

Su madera gozó de una gran aceptación entre los ebanistas de la Edad Media, si bien fue sustituida paulatinamente por el nogal.

Se emplea para la construcción de muebles, puertas, ventanas y en la carpintería exterior, ya que resiste a los hongos y a la humedad.

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